Archivos para 24 febrero 2010

24
feb
10

“VETE AL CARAJO” (…) “VARON”

Los ya eternos rivales?Después de la clase magistral de comunicación, altura y hermandad representada por los dignos mandatarios de Venezuela y Colombia, en la llamada Cumbre de la Unidad celebrada en México, me dí a la tarea de buscar ciertos significados que formaron parte del edificante  intercambio de caricias verbales Colombo-Venezolanas. Y esto fue lo que consegui:

varón

m. Hombre, persona del sexo masculino:
 

carajo

m. vulg. Pene.

interj. Indica sorpresa, disgusto, enfado, etc.:

irse al carajo loc. col. Echarse algo a perder, malograrse:
 

mandar a alguien al carajo loc. col. Rechazarlo con desdén:
 

presidente,ta

m. y f. Persona que preside.

Persona que ocupa el puesto más importante de una colectividad u organismo.
 

unidad

f. Propiedad de lo que es uno e indivisible.

Despues de ver estos significados es mucho lo que se puede conjeturar, pero mejor lo dejo a la interpretacion de ustedes.

Hablemos concretamente de…

La “Pelea presidencial”

 

En realidad no se si se le debe llamar “intercambio verbal” a lo que protagonizaron los ya “eternos rivales”, Hugo Chavez y Alvaro Uribe.  No se si mas alla de la discusión, me impacto mas que fuera Raul Castro quien mediara entre ellos. Y por ultimo no se si me indigna mas imaginar una cumbre que se autodenomina “de la unidad” con Raul Castro como invitado y con la ausencia imperdonable del legitimo electo presidente de Honduras. Pero bueno, apartando esos detalles, permitanme analizar las palabras tanto de Uribe como de Chavez.

De Chavez cualquier cosa se puede esperar en cualquier escenario. A eso nos tiene tristemente acostumbrados. Y parece que no hay nada ni nadie que lo detenga, toda vez que siempre hay quien le rie las “gracias”.

De Uribe, sobre todo ahora que esta viendo si repite o no, pareciera que podremos esperar tambien sorpresas. No creo que haya sido accidental que un hombre tan inteligente y comedido, haya reaccionado asi, sin control. Creo que es parte del discurso que “gana adeptos”.

Cuando alguien le lleva la contraria a Chavez, recibe cualquier insulto.  Asi que no me parece raro que le dijera a Uribe “Vete al carajo”, cuando Uribe lo dejo en ridiculo  una vez mas al evidenciar que lo que Chavez mas critica es lo que mas hace. Critica el bloqueo EEUU-CUBA pero aplica a capricho (y no es la primera vez que lo hace) el bloqueo VENEZUELA-COLOMBIA. 

Pero que significa realmente “VETE AL CARAJO”?  Desde mi punto de vista significa  sencillamente “Uribe, me diste en la madre… me dejaste en ridiculo publico, te robaste el show y me quede tan desconcertado que no se me ocurrio mas que decir que eso… Con tus palabras me paso lo mismo que me paso cuando el Rey me mando a callar”

Hablemos ahora sobre las palabras de Uribe a Chavez: “Sea varón y quédese a discutir de frente, usted que sólo insulta en la distancia”.

Para ser honesto, no puedo ocultar mi simpatia con el fondo del mensaje. Porque no hay que ser antichavista para darse cuenta de que esa es la pura realidad. Hugo Chavez cuando tiene un micrófono y esta lejos de el o la insultada es sumamente virulento, pero cuando tiene a el o la agredida en frente, se vuelve una gelatina de simpatia. Aunque en algunas partes del mundo a eso no le llaman simpatia sino mas bien cobardia, boconeria o simplemente estupidez.

Sobre el termino VARON, en verdad me parecio una tonteria innecesaria de parte de Uribe. Esa palabrita infeliz solo empaño el real sentido de lo expresado. Honstamente no creo que en unos testículos vaya el asunto de ser integro o no. Ni en testículos ni en ovarios por supuesto. 

Pero bueno, pensemos que simplemente fue una palabra surgida producto de la exacervada emocion del momento.

Para concluir: en honor a la verdad creo que ambos perdieron. Siendo Presidentes no debieron caer en lo que cayeron. Cierto que Chavez ha tensado la cuerda hasta sus extremos, pero igual, creo que Uribe debio mantenerse dentro de su investidura como regularmente lo sabe hacer. 

POR ULTIMO…

Comparto con ustedes este texto que me hicieron llegar:

Simple y claro, por si alguien tenía dudas…  pedagógicamente perfecto.!  

 

Un reconocido Profesor de Economía de una Universidad relató que él nunca había reprobado a ninguno de sus estudiantes, pero que en una ocasión tuvo que reprobar a la clase entera. 

Cuenta que en esa clase los alumnos insistían en que “el Socialismo SI funciona”, que en ese sistema no existen ni pobres ni ricos, sino que todos alcanzan una feliz igualdad. 

Total igualdad para el Pueblo. El Profesor les propuso entonces a sus alumnos realizar un experimento para ese Año Escolar, sobre “El Socialismo”. Todos aceptaron. 

 

Para que todos fueran Socialistas, o sea para que hubiera igualdad, las notas que obtuvieran los miembros de la clase serían promediadas, a fin de que todos los estudiantes recibieran una misma 

calificación, o sea, sería una clase “socialista”. De esta forma, para el primer examen (como es habitual), algunos estudiantes estudiaron mucho, otros estudiaron más o menos, y otros no estudiaron casi 

nada. Se calificaron los exámenes, se tomaron las notas de todos, y fueron promediadas. El promedio de la clase fue 18. Los estudiantes que se habían preparado muy bien, quedaron muy desconformes 

mientras que los que estudiaron poco o nada, estaban felices. Pero todos con resultados iguales = 18 puntos a cada alumno =  “Socialismo”. 

 

Cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que anteriormente habían estudiado mucho, decidieron no esforzarse tanto, ya que su nota sería promediada. Aquellos que habían estudiado poco 

lo hicieron menos todavía, porque confiaban en que otros (no ellos) se esforzarían para subir el promedio. Pero el promedio en este segundo examen fue 13 puntos!  Nuevamente, los que estudiaron 

algo estaban algo molestos, y los que no hicieron nada estaban medianamente satisfechos. 

 

Finalmente, en el último examen del año, el promedio de toda la clase fue 8 y por tanto todos reprobaron!! Pero todos eran iguales y repitieron el año sin excepción alguna. Ninguno de los estudiantes 

estaba realmente feliz… 

 

El profesor les preguntó si ahora entendían lo que significaba “SOCIALISMO”. La razón del gran fracaso del socialismo en el mundo es simple: los que no hacen se benefician de los que hacen. No hay 

incentivos para los que se esfuerzan, y hay premios para los que eluden labor y responsabilidades. No se recompensa la excelencia, pues nunca se llega a ella ya que la mayoría empuja hacia abajo. 

El que trabaja debe pagar sus cuentas, pero al que no trabaja, se las paga el gobierno!! Con los recursos aportados por el que trabaja!! O sea, el que trabaja paga doble!! Es la garantía del fracaso. 

Todos iguales, pero allá abajo, semisumergidos en el pantano de la mediocridad…Tan espeso que nadie se hunde del todo, pero tan denso y pegajoso que a nadie permite llegar a la orilla y salir…

Gracias por compartir estos minutos conmigo!

Hasta la proxima.

Un abrazo…

 Fausto Malave.

08
feb
10

ME VOY A LA LUNA!!!

LUNA LLENA!!!

Hace unos días me toco viajar fuera de los Estados Unidos. Y luego de dos días me toco regresar. Ambos viajes los hice en avión.  Y es por eso que escribo hoy sobre eso. El viaje en avión.

Después de los últimos acontecimientos que hablan de una amenaza terrorista real, latente, más que figurada,  en contra de los Estados Unidos, a cualquiera que deba tomar un avión le pueden sobrevenir dos ideas a la cabeza:  1) la próxima amenaza será otra vez con un avión? ;  2) será este avión en el que me estoy montando el próximo objetivo?

Al escribir esto gracias a Dios confirmo que ninguna de las preguntas fue afirmativa para mí, pero eso hace acaso que el miedo desaparezca? Pues la respuesta definitiva es no. Y me explico:

En mi viaje de regreso a los Estados Unidos hace poco más de una semana, todo parecía estar en orden. Llevaba unos minutos sentado en mi silla, al lado de una señora súper agradable con quien pude conversar un poco antes de, ambos, padecer  la angustiosa paranoia de que estábamos a punto de ser parte de un ataque terrorista.

Mientras conversábamos, mucho antes de que el vuelo fuera a despegar rumbo a Miami, se nos acerco repentinamente  otro pasajero. Un hombre de unos 45 anos, que hablaba ingles pero con un acento extraño.  Nos mostro un pedazo de su ticket de abordaje reclamando el puesto donde mi compañera de vuelo estaba sentada junto a su esposo.  Ella rápidamente busco en su cartera y confirmo  que su ticket tenía el mismo número que el señor reclamante. En vista de la confusión llamamos a un miembro de la tripulación, quien procedió a pedirle al hombre de acento extraño y a la señora que le dieran ambos sus tickets para verificar donde estaba el problema de la aparente clonación de tickets.

La señora y yo nos vimos a los ojos. Murmuramos con cierto temor que nos parecía extraño el asunto. Por varias razones. Primero nos llamo la atención el que pudiera ocurrir que dos personas tuvieran un ticket igual que asignara a dos pasajeros distintos un mismo asiento. Ambos también comentamos sobre el aspecto del pasajero reclamante. Y eso fue lo que disparo nuestras alarmas. A ambos nos recordó lo ocurrido con el pasajero nigeriano cuyo destino era producir una tragedia terrorista en Detroit.

En medio de nuestro temor creciente, regreso el auxiliar de cabina, confirmando que el ticket de la señora era el correcto y que por ende ella estaba sentada en el puesto que le correspondía, y que el ticket del señor reclamante no era válido. Bueno, en realidad, el ticket del hombre si era valido pero no para ese vuelo, sino para un vuelo que ya había ocurrido.

Al oír eso la señora, su esposo y yo nos atacamos! El auxiliar de cabina o sobrecargo se quedo parado al lado del señor reclamante pidiéndole que buscara entre sus pertenencias el ticket del vuelo en el que estábamos montados él, sus niños, nosotros y casi 200 pasajeros más. Nuestro pánico aumento cuando observamos que el hombre tenía en sus manos no uno, sino al menos 6 tickets de abordaje más.

Al parecer el hombre no solo volaba con sus dos hijos menores, sino con otras personas que no supimos si eran familiares o solo amigos. El hombre consiguió el ticket correcto, se lo dio al sobrecargo y todo pareció normalizarse. El vuelo despego.

Eran casi dos horas y media a los Estados Unidos. Trate de dormir un rato, pero no pude. Me puse a leer una revista. Mi vecina de asiento hizo lo mismo. Al rato me pare al baño. Necesitaba además estirar las piernas. Y aproveche y me quede parado al final del avión durante unos minutos. Hasta que el terror regreso.

Repentinamente uno de los acompañantes del reclamante se acerco súbitamente a la parte trasera del avión pidiendo al personal de a bordo que le dieran hielo. En segundos el sobrecargo, sin preguntar, accedió al pedido.  El hombre se fue hasta la mitad del avión con el hielo en un vaso. De inmediato entendí que algo pasaba. Junto al hombre tres personas más se habían levantado de sus asientos y se habían congregado en el puesto de alguien. Lucían afectados, nerviosos, agitados pero nunca pidieron ayuda más que el hielo.  Entre ellos mismos intentaban solucionar algo que para el resto de nosotros era hasta ese momento una estresante incógnita.

Una mujer de su grupo se había desmayado. Y ellos, por si mismos, intentaban reanimarla o al menos ayudarla. Lo que me parecía extraño era que no solicitaran ayuda a la tripulación del avión.  Pero así ocurrió.  Eso consumió los últimos diez minutos del vuelo antes que el capitán encendiese las luces que indicaban que todos debíamos regresar a nuestros asientos, ajustarnos los cinturones de seguridad y  prepararnos para aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami.  

La situación con la mujer parecía haberse controlado. Pero aunque ya el avión había comenzado a descender, y las señales exigían  el uso obligatorio del cinturón,  aun un hombre y una mujer seguían de pie al lado de la supuesta desmayada.

La tripulación debió hacer un llamado por los altavoces. El vuelo seguía descendiendo. El hombre y la mujer hasta último momento desobedecieron los llamados. Mi angustia y la de mi vecina aumentaba. Hasta que finalmente todos se sentaron. Y el avión aterrizo.

Mi vecina y yo ya imaginábamos que el vuelo seria desviado hacia alguna zona segura del aeropuerto, por prevención, ante la verdaderamente estresante situación irregular a bordo. Sobre todo porque recién el tren de aterrizaje toco suelo, el hombre que había desobedecido la orden de sentarse, se había vuelto a levantar.  Nuevamente el personal de cabina volvió a hacerle el llamado por los altavoces. El hombre no hizo caso. El llamado por las bocinas volvió a producirse. Esta vez con voz más fuerte. El hombre, a regañadientes, volvió a su asiento.

El avión poco a poco se acerco a la puerta de desembarque, mientras ahora era el capitán quien mandaba un mensaje: que todos debíamos permanecer sentados hasta que la mujer afectada y su familia desalojaran primero que nadie el avión.

Quinientas cosas pasaron por mi cabeza. Ni hablar de las que le pasaron por la cabeza  a mi compañera de vuelo.  Pero bueno, por fortuna, todo fue solo un gran susto. Y aquí estoy, una semana después, contando la historia.

Pero igual me quedan muchas preguntas en la cabeza: será que realmente todo lo vivido con el mismo grupo de gente fue solo un incidente sin importancia? O no? Quizá nunca lo sabré. Pero lo cierto es que yo, que no soy fácilmente sugestionable, viví el vuelo más largo de mi vida. Sera que estoy viendo mucha televisión o será que estos son los tiempos que nos están tocando vivir en nuestro mundo? Que angustia, no? Sera que es el momento de ir pensando en comprarme una parcelita en la luna? Averiguare.  Después les cuento!. Bye!




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